miércoles, 21 de septiembre de 2011

La pequeña dama

En el pantano que cubría toda la ciudad, en el pantano donde las sombras deambulan, en el pantano donde el crepúsculo no existe... donde el amanecer no existe... donde la noche es perpetua.
En ese pantano que llamamos hogar, hogar en que tenemos miedo, hogar en el que dudamos en cada paso, ese lugar que a pesar de que nos causa sufrimientos, seguimos deseando estar en el.

La pequeña sufre, pues esta en el pantano, y a pesar de ello, le prefiere, pues no conoce que hay mas allá.
Tiene miedo, esta frustrada, su hermoso uniforme escolar de matices muertos esta sucio... pero nadie lo nota, pues para todas aquellas sombras les resulta indiferente... seres insensibles, seres perversos, seres extraños.

"La pequeña ya es mujer, ya es madura, ya desprecia las cosas de niños, ella solo quiere usar tacones y ropas costosas, que resalten sus dotes y la belleza de su cuerpo. Incluso se maquilla, pues así es mas hermosa."
Solo una mascara que se diluirá fácilmente, y una piel que sera marcada por todos.

La "mujer" tiene ríos negros brotando de sus ojos, su cuerpo maltrecho esta sobre la cama de un hotel. Su piel desnuda le da vergüenza, pues se cubre la cara con su larga cabellera obscura, tan obscura como aquellas sombras del pantano.
Ya no siente amor ni felicidad, solo siente miedo, tristeza, dolor...esta confusa.

En el pantano, las sombras le tratan de "puta". Ha dejado su titulo de dama. Ya no ostenta un cuerpo bonito, en lugar de ello, se cubre cuanto puede, pues teme ofender la vista de otros, pues verse ella misma hace que sienta vergüenza, culpa, sufrimiento.

"Cualquiera", "fácil", "inmoral"... estos fueron sus nuevos títulos, marcados por siempre, en aquella piel tan pura, de aquella niña.

Un hombre se acerca, le toca la mejilla. Ella agacha la mirada y comienza a llorar.

-¿Que sucede?- pregunta el hombre.

-Soy una puta, soy sucia, por favor, ¡no me haga daño!, ¡por favor!- Dice con vos desesperada la mujer. Sus ojos están llenos de lagrimas. lagrimas llenas de recuerdos crueles. 

-Levanta, yo os llevare a un mundo donde no sentiréis mas sufrimiento.- Dijo el hombre mientras le tendía la mano a la joven.

-¿Es eso cierto buen señor?

El hombre le regala una sonrisa a la joven, y esta, toma la mano de aquel extraño...

¿Que paso después?

La niña despertó



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